Viernes, nueve menos cuarto de la noche. La cocina va a tope, hay dos mesas esperando la cuenta, un repartidor en la puerta preguntando por una dirección y el teléfono vuelve a sonar. Quien lo coge apunta deprisa en un papel, se le escapa si la pizza era sin cebolla o sin champiñones, y mientras tanto otra llamada se queda sonando hasta que el cliente cuelga y pide en otro sitio.
Los pedidos por teléfono siguen siendo una parte importante del negocio de muchos restaurantes, panaderías, carnicerías, pastelerías y tiendas de barrio. Hay clientes que prefieren llamar: quieren preguntar algo antes de pedir, no les gustan las aplicaciones o simplemente lo han hecho así toda la vida. El problema no es el teléfono, sino que suena justo cuando menos manos libres hay.
En este artículo vemos por qué se pierden pedidos, cómo tomarlos bien paso a paso, qué errores evitar y cuándo conviene que una persona se ponga al aparato aunque tengas ayuda automática.
Lo que pasa realmente cuando suena el teléfono en hora punta
Casi todos los negocios que reciben pedidos por teléfono tienen el mismo patrón: las llamadas no llegan repartidas a lo largo del día, se concentran. En un restaurante, a la hora de comer y de cenar. En una pastelería, la víspera de un festivo o el sábado por la mañana. En una tienda de alimentación, justo antes del cierre.
Esas horas son también las de más trabajo en el mostrador o en la cocina. Así que la persona que coge el teléfono está, a la vez, haciendo otra cosa. El resultado suele ser uno de estos tres:
- La llamada no se coge. El cliente espera unos tonos y cuelga.
- Se coge con prisa. Se apunta mal un dato, se olvida el teléfono de contacto o la hora de recogida.
- Se pone al cliente en espera. Algunos aguantan; otros no.
Ninguna de las tres es culpa de quien atiende. Es un problema de organización.
Por qué se pierden pedidos por teléfono (y lo que cuesta)
Un pedido perdido no se ve en ninguna parte. No aparece en la caja ni en el cuaderno de pedidos; simplemente no ocurre. Por eso es fácil subestimarlo. Pero tiene varios costes que cualquier dueño de negocio reconoce:
- La venta de esa noche, que se va a la competencia.
- El cliente habitual que se cansa. Si un par de veces no le cogen, deja de intentarlo.
- Los errores en los pedidos que sí se toman. Un plato equivocado, una alergia mal anotada o una dirección incompleta suponen rehacer trabajo, regalar algo para compensar o, en el peor caso, un problema de salud.
- El desgaste del equipo. Atender el mostrador, la cocina y el teléfono a la vez genera tensión y fallos.
También están las llamadas fuera de horario: alguien que quiere encargar una tarta para el domingo y llama el jueves a las once de la noche. Si nadie contesta y no hay forma de dejar el encargo, muchas veces ese cliente ya no vuelve a llamar por la mañana.
Un ejemplo: el sábado de una pizzería de barrio
Pensemos en una pizzería pequeña en una ciudad cualquiera, con comida para llevar y reparto en la zona. Dos personas en cocina, una en sala y mostrador.
- 12:30. Llaman para preguntar si abren a mediodía. Quien atiende está montando el servicio; contesta rápido y cuelga.
- 13:45. Entra un pedido para recoger. Se anota en una libreta, pero no el número de teléfono del cliente.
- 14:10. El cliente de las 13:45 no aparece y no hay forma de llamarle. La pizza se enfría en el mostrador.
- 20:30. Empieza el servicio fuerte. En diez minutos entran varias llamadas seguidas; dos se quedan sin coger.
- 21:05. Un pedido a domicilio se anota sin el piso ni la puerta. El repartidor pierde tiempo en el portal llamando a timbres.
- 21:20. Una clienta avisa de que su hijo es alérgico a los frutos secos. Se apunta en el margen del papel, pero en cocina no lo ven.
- 23:40. Ya cerrado, alguien llama para encargar pizzas para un cumpleaños del día siguiente. Nadie contesta.
Nada de esto es raro. Y casi todo se resuelve con dos cosas: un guion fijo para tomar pedidos y una forma de que ninguna llamada quede sin respuesta, sea una persona, un sistema o una combinación de ambos.
Cómo tomar pedidos por teléfono sin errores: paso a paso
Tanto si atiendes tú como si lo hace un empleado o un asistente automático, el orden importa. Un guion corto evita olvidos.
- Saluda con el nombre del negocio. El cliente confirma que ha llamado al sitio correcto.
- Pregunta si es para recoger o a domicilio. Esto decide qué datos necesitas después.
- Toma el nombre y un teléfono de contacto. Siempre, aunque el número aparezca en pantalla: puede ser un fijo, un número oculto o el móvil de otra persona.
- Anota el pedido producto por producto, con tamaños, cantidades y cambios (sin cebolla, poco hecho, sin gluten).
- Pregunta expresamente por alergias e intolerancias. No esperes a que el cliente lo diga.
- Si es a domicilio, pide la dirección completa: calle, número, piso, puerta, código postal si hace falta y alguna referencia.
- Indica una hora realista de recogida o entrega. Mejor prometer algo más tarde y cumplir.
- Confirma la forma de pago si en tu negocio importa (efectivo, tarjeta al repartidor, pago por adelantado).
- Repite el pedido completo en voz alta antes de colgar. Es el paso que más errores evita.
- Pasa el pedido a cocina en un formato claro, siempre el mismo, con las alergias bien visibles.
Si además confirmas por escrito, por ejemplo con un mensaje de WhatsApp con el resumen, el cliente puede detectar un error antes de que salga de cocina.
Errores que conviene evitar
- Coger el teléfono sin poder atenderlo. Descolgar para decir «espere un momento» y dejar al cliente minutos en silencio suele ser peor que una respuesta organizada.
- Apuntar en papeles sueltos. Se pierden, se manchan y nadie los encuentra cuando el cliente llama para cambiar algo.
- No tener la carta y los precios a mano. Quien atiende acaba diciendo «creo que» y luego hay discusiones.
- Prometer tiempos imposibles por miedo a perder el pedido. Un cliente que espera una hora de más no repite.
- Ignorar las llamadas fuera de horario. Al menos un mensaje que diga el horario y permita dejar el encargo.
- Cambiar cada día la forma de tomar pedidos. Si cada empleado lo hace a su manera, los errores se multiplican.
Cuándo debe atender una persona
Un asistente automático o un recepcionista con inteligencia artificial puede encargarse muy bien de lo repetitivo: tomar un pedido estándar, dar el horario, confirmar la dirección, apuntar un encargo para otro día o responder si hacéis reparto en una zona. Pero hay llamadas que piden a alguien del equipo:
- Quejas o problemas con un pedido ya entregado. El cliente quiere hablar con alguien que pueda decidir.
- Alergias graves o dudas sobre ingredientes que requieren consultar con cocina. Mejor que lo confirme quien conoce la receta.
- Encargos grandes o especiales: un catering, una tarta personalizada, un menú para un grupo con condiciones particulares.
- Clientes mayores o con dificultades que se sienten más cómodos hablando con una persona.
- Cualquier situación urgente o que se salga de lo habitual.
Lo razonable es combinar: que lo automático cubra el volumen y las horas en que nadie puede contestar, y que pase la llamada o deje aviso a una persona cuando el caso lo merece. Lo que encaje mejor depende del tipo de negocio, del volumen de llamadas y de lo complicados que sean los pedidos.
Por dónde empezar esta semana
No hace falta cambiarlo todo de golpe. Un buen punto de partida:
- Escribe el guion de diez pasos de arriba adaptado a tu negocio y déjalo junto al teléfono.
- Durante una semana, anota cuántas veces suena el teléfono sin que nadie pueda cogerlo y a qué horas. No necesitas cifras exactas; basta con ver el patrón.
- Decide qué haces fuera de horario: como mínimo, un mensaje con el horario y una forma de dejar el encargo.
- Unifica dónde se apuntan los pedidos, sea una libreta única, una tablet o el sistema que ya uses.
- Valora si te compensa un recepcionista automático para las horas punta y las noches. Si tienes un restaurante, en la página de Ringhum para restaurantes puedes ver cómo funciona con pedidos y reservas.
Con esos cambios, la mayoría de los fallos del ejemplo de la pizzería desaparecen: cada pedido lleva teléfono y dirección completa, las alergias llegan a cocina y las llamadas de las once de la noche se convierten en encargos en lugar de silencios.
Preguntas frecuentes
¿Qué datos hay que pedir siempre en un pedido por teléfono?
Como mínimo: nombre, teléfono de contacto, si es para recoger o a domicilio, el pedido con cambios y cantidades, alergias o intolerancias, dirección completa si hay reparto y la hora acordada. Si el pago importa en tu negocio, también la forma de pago. Y antes de colgar, repetir el pedido entero en voz alta para que el cliente lo confirme.
¿Es mejor recibir pedidos por teléfono o por WhatsApp?
Depende de tus clientes. Muchos prefieren llamar porque es más rápido y pueden preguntar dudas al momento; otros prefieren escribir para no esperar. Lo más práctico suele ser ofrecer ambos canales y mantener el mismo orden de datos en los dos. Enviar un resumen por WhatsApp de un pedido tomado por teléfono ayuda a detectar errores a tiempo.
¿Puede un asistente con inteligencia artificial tomar pedidos con cambios o alergias?
Puede tomar pedidos con cambios habituales y preguntar por alergias de forma sistemática, algo que con prisas a veces se olvida. Pero cuando hay una alergia grave o una duda sobre ingredientes que solo conoce cocina, lo prudente es que confirme una persona del equipo. Conviene configurar el asistente para que avise o pase la llamada en esos casos.
¿Qué hago con las llamadas que entran cuando ya hemos cerrado?
Como mínimo, que nadie se encuentre un teléfono que suena sin respuesta: un mensaje con el horario y la opción de dejar el encargo. Mejor aún si alguien, o algo, puede tomar el pedido para el día siguiente con todos los datos, de forma que al abrir ya lo tengas listo para preparar en lugar de tener que devolver llamadas.
Qué hace Ringhum aquí: Ringhum es un recepcionista telefónico con inteligencia artificial que contesta las llamadas de tu negocio a cualquier hora, toma pedidos y reservas, apunta encargos y mensajes y también atiende por WhatsApp. No sustituye a tu equipo en las quejas, los encargos especiales o las alergias delicadas, pero sí evita que el teléfono se quede sonando en hora punta o de noche. Puedes ver los planes en la página de precios y resolver dudas de configuración en el centro de ayuda.